Dr. Sebastián
Raúl Casal
Generalidades
Los honorarios de los profesionales de la construcción
son estimados en función de tres elementos: 1) el tiempo
empleado; 2) la responsabilidad profesional y 3) el valor
de la cosa a que esa tarea se refiera o el que represente
para el interesado.
Quien encarga la confección de planos para una obra,
tiene la obligación legal de pagarlos, aun cuando éstos
sean rechazados, si el comitente los aprovecha, o cuando el
rechazo es injustificado, aunque la construcción no
se lleve a cabo, si fueron aceptados.
Presunción de onerosidad
Los arts. 1627 y 1628 del Código Civil, establecen
una presunción de onerosidad en relación a todo
servicio o trabajo cumplido en beneficio de otra persona,
lo que implica que el trabajo profesional del arquitecto o
del ingeniero, no se presume gratuito.
Estas normas consagran un valioso principio de respeto al
trabajo humano, al establecer que todo aquel que presta un
servicio debe ser retribuido.
No es necesario que ello se convenga expresamente, por lo
que, demostrada la realización del servicio, debe abonarse
su precio, cualquiera que sea su valor.
Son requisitos para que esta presunción legal sea
aplicable: a) que los servicios o trabajos sean posibles y
lícitos; b) que sean propios de la profesión
o modo de vivir del que los prestó; c) que sean requeridos,
léase, que el comitente los haya encargado al profesional.
Es indiferente a los efectos de la presunción de onerosidad,
que se trate de servicios intelectuales (ej.: realización
del anteproyecto y proyecto) o de servicios materiales (ej.:
dirección de la obra, conducción técnica
y construcción), en tanto medie la existencia de título
habilitante para el ejercicio profesional.
Prueba del precio
La prueba sobre cuál fue el precio convenido es carga
del que lo invoca, y cuando se ha firmado una encomienda de
trabajo, el precio debe probarse por escrito. En cambio, cuando
no hay precio convenido, el art. 1627 del Código Civil
dispone que debe pagarse el precio de costumbre, siendo al
respecto muy importante la intervención de peritos,
sobre todo cuando se trata de servicios técnicos de
alta complejidad, cuya apreciación escapa a la experiencia
judicial.
El precio es un elemento esencial de la encomienda de trabajo.
Su determinación puede hacerse antes de la prestación
de los servicios o la realización de la obra, durante
el curso de ellos o después de prestados.
RAZONES POR LAS CUALES CONTRATAR A UN ARQUITECTO
Dr. Sebastián Raúl Casal
Las personas desconocen las complicaciones que generan todo
el proceso previo y de ejecución propiamente dicho
en la construcción de un edificio e ignoran la amplia
responsabilidad profesional que detenta el profesional ligado
a la construcción y el extenso plazo de su vigencia.
Algunas nociones vertimos en un anterior boletín (Ver
Reporte Legal de la Arquitectura Nº 8). Las dificultades
no están limitadas a la construcción sino que
se confabulan un cúmulo de reglamentaciones edilicias,
limitaciones en el Código de Edificación, contradictorias
ordenanzas municipales, indexación legislativa provincial
de cumplimiento obligatorio en el ámbito municipal,
alternativas de diseño, problemas con albañiles,
contratos con los diferentes oficios, modificaciones sorpresivas
en los costos de materiales, presupuestos, etc.
El arquitecto es el profesional que tiene la formación,
entrenamiento, experiencia e imaginación necesarios
para guiar al comitente durante todo el proceso de diseño
y construcción, desde colaborar para ayudarlo a definir
qué es lo que necesita construir hasta la manera de
obtener el máximo provecho para su inversión.
Conduciendo a contratistas y proveedores, los arquitectos
hacen posible que el proceso culmine en un proyecto bien ejecutado,
que cumpla con las expectativas del comitente y que encuadre
dentro de los costos y tiempos previstos.
Los honorarios por los servicios que brinda el arquitecto
deben ser considerados como una sensata inversión y
no como un costo adicional al del proyecto, entre otras, por
las siguientes razones:
a) Un proyecto bien concebido puede ser construido de forma
más eficiente y económica, evitando o minimizando
improvisaciones, sorpresas e imprevistos que originan costos
adicionales y prolongan innecesariamente el lapso de construcción.
b) El arquitecto produce planos y especificaciones seleccionando
materiales y terminaciones, en función de su calidad,
belleza, durabilidad y costo. Estos planos y especificaciones
no solo sirven para construir la obra, sino que son imprescindibles
para obtener propuestas serias y confiables de contratistas
y proveedores.
c) Un buen diseño y la buena construcción siempre
aportan un valor agregado: mayor valor inmobiliario a una
propiedad y en ciertos casos más clientes para un comercio
o mayor productividad en los lugares de trabajo.
El arquitecto puede prever cosas que probablemente el comitente
no tendría en cuenta y ejecutar otras que aquel no
sabría como encarar, como por ejemplo programar etapas,
advertir a tiempo posibles problemas vinculados con la normativa
oficial, coordinar la labor de especialistas en proyectos
complejos, recomendar contratistas y proveedores competentes,
asesorarlo para que suscriba contratos equitativos y ejercer
controles para que la construcción se lleve a cabo
de acuerdo con los planos, las especificaciones, los montos
y los plazos previstos.
Los honorarios como inversión y no como gasto adicional
Como retribución de sus servicios profesionales el
arquitecto percibe honorarios que en la mayoría de
los casos representan un porcentaje del monto total de la
obra, o que están en relación a algún
criterio acordado entre el arquitecto y el comitente.
El monto de los honorarios profesionales no son un lujo o
un costo agregado a la obra, sino que forman parte intrínseca
de ella, siendo factor de economía y satisfacción
final.
Las estadísticas demuestran que al intentar evitar
el pago de honorarios de arquitecto, se termina generalmente
gastando mucho más en el monto global de la obra, a
causa de proyectos mal concebidos, falta de previsión
y descontrol en costos y tiempos, trabajos defectuosos realizados
nuevamente, e insatisfacción con el resultado obtenido.
El arquitecto cobra sus honorarios generalmente en etapas,
en pagos proporcionales al avance de sus tareas, en coincidencia
con la terminación del anteproyecto, de la documentación
del proyecto y con las certificaciones de obra.
Es muy conveniente que el arquitecto y su cliente suscriban
un convenio o contrato escrito con un claro detalle de las
obligaciones de uno y otro, las que principalmente son las
tareas a cargo del arquitecto, los honorarios, forma de pago,
las condiciones generales, etcétera.
LA RECOMPENSA DEL ARQUITECTO
Dr. Ricardo Alejandro Terrile
Dr. Sebastián Raúl Casal
Una compensación profesional apropiada es muy importante
para acercar al comitente al logro de sus propósitos.
Es de tener en cuenta que COSTO y VALOR son dos variables
que van de la mano y a contrario de lo que pueda pensarse,
un trabajo bien hecho hace que el comitente gaste mucho menos
que uno mal hecho.
Surgen varios interrogantes: ¿en base a qué
parámetro se establece el honorario? ¿Cómo
se efectúan los pagos? ¿Qué otros gastos
se deben tener en consideración?
Dos consideraciones importantes:
1) El arquitecto es quien representa los intereses de su
cliente frente a los otros agentes que participan de la ejecución
de la obra. Esta relación para ser provechosa para
el arquitecto y para el comitente, debe estar basada en el
respeto, la confianza y la sinceridad.
2) Una línea de comunicación comitente-arquitecto
fluida, donde cada uno deberá conocer claramente la
base de negociación de la contraparte.
Cuando ambas circunstancias se verifican, el resultado beneficiará
la marcha del trabajo.
¿Cuánto debe un Arquitecto cobrar en concepto
de honorarios?
Depende del tipo y niveles de servicios requeridos. Trabajos
extensivos o proyectos más complejos o experimentales
requieren mayor esfuerzo por parte del Arquitecto y también
significa mayor valor agregado. Su presupuesto dependerá
de la tarea solicitada.
¿Cuáles son las formas de determinación
de honorarios más corriente?
Los más frecuentes son:
I. Una suma de dinero estipulada sobre la base de la propuesta
de trabajo.
II. Un valor por unidad estipulada sobre la base de por ejemplo:
metro cuadrado, unidades funcionales, etc.
III. Una pauta proporcional al costo de la obra.
IV. Una tarifa por tiempo de trabajo (horas de Arquitecto
Senior, horas de dibujante)
V. Combinaciones de las anteriores.
¿Qué incluiría una suma de dinero estipulada?
Esto es un punto a negociar con el comitente, pero generalmente
incluye los gastos personales directos (viáticos y
salarios), costos operativos generales y beneficio. Otros
gastos debidos a proyecto como asesores o gastos reembolsables
deben pactarse aparte.
¿En qué caso conviene fijar un valor por unidad?
Primero que nada, el proyecto deberá estar caracterizado
por unidades (departamentos, boxes, cocheras, etc.) y es realmente
útil cuando el número de unidades no se conoce
de antemano o puede variar.
El porcentaje
Fijar el honorario sobre la base de un porcentaje del costo
de la construcción ha sido por mucho tiempo un método
aparentemente simple y muy difundido, además de estar
establecido en la ley correspondiente como la forma válida
de establecer los honorarios.
A pesar de ser un método conceptualmente simple, requiere
determinar rigurosamente todo lo que el costo de construcción
incluye. Este porcentaje tendrá un alto componente
de inexactitud según el grado de complejidad de la
tarea a realizar. Desde otro punto de vista penalizará
al Arquitecto cuando deba invertir un esfuerzo extra para
reducir los costos de la construcción en beneficio
del comitente y viceversa.
¿Cuándo considerar una facturación en
términos de tiempo trabajado?
Tendrá sentido cuando haya muchos imponderables, muchas
veces se comienza con este método para una vez definido
el alcance de los trabajos pactar una suma de dinero. Es usual
este tipo de tratos cuando se llevan adelante contratos de
administración de obra.
¿Qué son gastos reembolsables?
Son erogaciones que desembolsa el Arquitecto en concepto
de costos del proyecto que no pueden ser estimados anticipadamente,
como viajes o llamadas de larga distancia, copias en exceso
de contratos, planos u otros documentos, trabajos en horarios
extraordinarios.
Generalmente no están estipulados como corrientes
en el contrato y se acuerdan en el momento de ocurrir.
¿Qué otros costos debe considerar el comitente?
Hay una serie de desembolsos de dinero que serán a
cargo del comitente, que normalmente exceden la encomienda
de trabajo, como ser el asesoramiento legal en contratos complejos,
ensayos de suelo, ensayos de materiales (Ej.: el ensayo de
probetas de hormigón armado) o determinados seguros
para cubrir la responsabilidad del comitente. |